Tomografía Computarizada

La tomografía computada también conocida como TAC (Tomografía Axial Computada), es un examen radiológico con el cual se pueden obtener diagnósticos muy certeros en la mayoría de las ocasiones, lo que permite ofrecer tratamientos específicos ya sean médicos o quirúrgicos.

El equipo de tomografía utiliza rayos X para la adquisición de las imágenes y se compone de tres elementos básicos, uno de ellos es la mesa o cama en donde se acuesta al paciente, esta cama se introduce en un túnel corto llamado “Gantry” en donde se encuentra el dispositivo de rayos X y en el lado opuesto un arco con detectores en donde se adquiere la información una vez que los rayos X atraviesan el cuerpo del paciente, que, por cierto, no producen ninguna molestia al paciente. Durante la adquisición del estudio la cama se introduce de manera continua en el gantry y simultáneamente el dispositivo de rayos X y los detectores giran alrededor del paciente obteniéndose la información de la región explorada. El otro componente corresponde a una computadora especial en donde se almacena la información obtenida en la exploración y se crean las imágenes que desde ahí son enviadas a estaciones de trabajo o a otros dispositivos. 

Las imágenes obtenidas nos muestran los órganos internos del cuerpo con mayor detalle que las obtenidas con estudios de rayos X convencionales; es como si cortaramos un pan en rebanadas delgadas de tal manera que podemos ver lo que hay  dentro de el, de hecho otra forma de referirse a las imágenes de tomografía es con el término de cortes.

 
Hoy en día se cuenta con equipos que pueden obtener múltiples imágenes en una sola rotación del tubo de rayos X y los detectores. En nuestro hospital contamos con equipos que adquieren 16 y 64 imágenes por segundo llamados tomografía computada  multicorte o multidetector. 
 
Adicionalmente, con las imágenes obtenidas y almacenadas en la computadora aplicando programas especiales, se pueden realizar reconstrucciones bi y tridimensionales que son de gran utilidad para mostrar la relación de una alteración con las estructuras anatómicas vecinas, lo que facilita el análisis y la interpretación de los estudios por parte del especialista en radiología y del médico tratante.
El movimiento del paciente afecta la calidad de las imágenes (genera artificios); algo muy similar a lo que ocurre cuando se obtiene una fotografía borrosa de un objeto en movimiento. Cuando se explora el tórax y el abdomen se le pide al paciente que contenga la respiración para evitar que los movimientos relacionados a la respiración condicionen la formación de artificios en las imágenes.
 
En niños y ancianos, así como en pacientes en estado grave, a pesar de utilizar sujetadores especiales, a veces es difícil evitar que se muevan cuando son colocados en la mesa de exploración, una ventaja de esta tecnología es que en unos cuantos segundos, en promedio en menos de 8 segundos, se puede obtener una serie de imágenes de una región del cuerpo disminuyendo los artificios por movimiento. Cuando no es posible mantener al paciente quieto se recurre a la sedación que es un tipo de anestesia intravenosa muy superficial y es aplicada por un anestesiólogo. Otra indicación para sedación es cuando los pacientes son claustrofóbicos (temor a permanecer en espacios cerrados), situación poco común y generalmente bien tolerada por el paciente debido a que el túnel del gantry es corto. En pacientes que presentan mucho dolor y no les es posible mantenerse quietos también puede recurrirse a la sedación para obtener imágenes de buena calidad diagnóstica.
 
El médico tratante puede solicitar estudios de tomografía computada simples y contrastados. En un estudio simple no se requiere de ninguna preparación por parte del paciente, ni se administra ningún tipo de sustancia al cuerpo, por lo cual no producen ninguna molestia al paciente. Cuando el estudio es contrastado se utilizan sustancias que opacifican o resaltan estructuras del organismo, permitiendo una mejor definición de la anatomía y de las anormalidades detectadas y por supuesto son más incómodos que un estudio simple.
 
Los materiales o medios de contraste se pueden administrar de diferentes maneras, lo más común es que sean ingeridos, inyectados en una vena o aplicados en forma de enema (lavado del recto y el colon a través del ano) según el tipo de estudio solicitado y el protocolo de adquisición. Para el contraste oral e intravenoso se requiere que el paciente tenga por lo menos 4 horas de ayuno y para la aplicación del enema contrastado que el paciente se haya realizado un lavado intestinal previo al estudio.
 
El contraste que es ingerido o administrado a través de un enema no produce ninguna reacción secundaria en el paciente. El contraste oral puede tener un sabor desagradable pero en general es bien tolerado y puede producir diarrea pasajera. La incomodidad del contraste que se administra a través de un enema esta relacionada con la colocación del dispositivo de aplicación en el recto y la distensión del intestino secundaria a su administración con dolor pasajero. En ambos casos el contraste se elimina con la evacuación.
 
La aplicación del contraste intravenoso va a producir en el paciente sensación de calor en todo el cuerpo principalmente en la pelvis, palpitaciones y  sabor a metal en la boca, lo cual es pasajero durando solo unos segundos. Las reacciones alérgicas secundarias a la aplicación de medio de contraste pueden ser de leves a severas y estas últimas son muy raras. Si existe el antecedente de alergia al yodo no debe administrarse el contraste intravenoso ya que este contiene yodo.
 
Es importante investigar si en ocasiones anteriores se ha administrado contraste intravenoso y si se han presentado reacciones al mismo evaluando si han sido leves o severas. También es necesario saber si existe alergia a otros medicamentos o antecedente de asma, ya que estos factores incrementan el riesgo de presentar una reacción alérgica y se puede premedicar al paciente para contrarrestar este riesgo. En caso de presentarse una reacción alérgica secundaria a la administración del contraste intravenoso, en nuestro departamento se cuenta con el equipamiento necesario para tratarla. 
 
Aquellos pacientes que tienen enfermedad renal con función renal alterada, no se les debe administrar contraste intravenoso debido a que la mayor parte de este se eliminará por los riñones y por consiguiente por la orina, agravando el daño a estos órganos.
 
Las pacientes que reciben contraste intravenoso y se encuentran lactando, deberán esperar por lo menos 24 horas antes de amamantar a su bebé. Un estudio de tomografía puede durar de 15 a 30  minutos según la región y el tipo de estudio realizado. Aunque la velocidad de adquisición de las imágenes es de solo algunos segundos, el tiempo total incluye pasar al paciente a la sala de exploración, explicarle en que consiste el estudio, si se va a administrar contraste intravenoso obtener hoja de consentimiento en donde se informa al paciente de los riesgos y beneficios de su uso, pasarlo a cambiarse, acomodarlo en la mesa de exploración del equipo, colocar un catéter en una vena del brazo si el estudio es solicitado con contraste intravenoso, adquirir una o más series, a veces esperar algunos minutos para adquirir fases tardías, retirar el catéter de la vena, pasar a cambiar al paciente y darle indicaciones al finalizar el estudio.
 
En la tomografía de abdomen se pide al paciente llegar una hora antes de su cita para ingerir previamente contraste y opacificar el estómago y las asas de intestino. Cuando el paciente se retira del departamento de tomografía puede reintegrarse a sus actividades habituales.
 
Se pueden obtener estudios de tomografía de prácticamente cualquier región del cuerpo, siendo los sitios mas comúnmente explorados el cráneo, el cuello, el tórax, el abdomen y la pelvis.
 
Las alteraciones más comunes que pueden ser estudiadas con este método de imagen incluyen: malformaciones congénitas y adquiridas, inflamación, infección, enfermedades degenerativas, hemorragia, infarto, trombosis, aneurismas,  causas de obstrucción intestinal, enfisema, consecuencias de un traumatismo y tumores.
 
También va a ser útil para planear un tratamiento quirúrgico, de quimioterapia o radioterapia, para evaluar la respuesta a un tratamiento sobre todo en el caso de tumores.  Una utilidad adicional es emplearla como guía en la realización de procedimientos de intervención, como son la obtención de biopsias o el drenaje de abscesos.
 
La exposición excesiva a los rayos X se asocia a la posibilidad de desarrollar cáncer, sin embargo los beneficios diagnósticos obtenidos son mayores al riesgo. La dosis efectiva de radiación en una tomografía puede variar de 2 a 10 mSv (miliSiverts), equiparable a la dosis de radiación de fondo o natural que en promedio recibe una persona en un periodo de 8 meses a tres años respectivamente.
 
En las mujeres en edad reproductiva es importante saber si existe la sospecha o confirmación de estar embarazada, situación en la cual el estudio no debe realizarse de manera rutinaria debido a que los rayos X pueden afectar potencialmente al bebé, a menos que su médico lo considere sumamente indispensable. 
 
Debido a que los niños son mas sensibles a la radiación que los adultos, los estudios de tomografía en ellos deberán de realizarse solamente que sean fundamentales para la obtención de un diagnóstico y deberán de evitarse, en la medida de lo posible, la repetición de los mismos, a menos que sea absolutamente necesario. 
 
En pacientes de talla muy grande es posible que no se les pueda realizar la tomografía debido a que por sus dimensiones no quepan en el túnel del gantry o rebasen el peso que puede soportar la mesa en donde se coloca al paciente.
 
En nuestro departamento los estudios de tomografía son supervisados, analizados y reportados por radiólogos certificados, con postgrado y amplia experiencia en tomografía, emitiendo diagnósticos presuntivos al revisar las imágenes y correlacionarlas con la información clínica que el médico y el paciente proporcionan.
 
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